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Curiosidades

Un ovni y una momia alien: la historia del primer suceso extraterrestre de la Argentina

El hecho, que fue el primero registrado por la prensa nacional, recorrió el mundo y más de 100 años después pudo conocerse exactamente lo sucedido en Carcarañá, Santa Fe, allá por 1877.

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Un ovni y una momia alien: la historia del primer suceso extraterrestre de la Argentina
La ufología, nombre con el que se denomina al movimiento que investiga los llamados fenómenos ovni, nace con la prensa. Cuenta la historia que el furor por los objetos voladores no identificados comienza el 24 de junio de 1947 en Washington, Estados Unidos. Ese día, el piloto civil Kenneth Arnold informa a un diario local haber visto naves con forma de búmeran sobrevolando su avión. Las mismas, según contó, hacían movimientos parecidos a los de un plato rebotando sobre el agua cuando es arrojado al ras. Sin embargo, este suceso, en cuyo abordaje periodístico se patentó también el término “platillo volador”, lejos está de ser la primera experiencia ufológica documentada.

Distintos escritos previos, algunos muy antiguos, dan cuenta de diferentes manifestaciones inexplicables de similares características. Incluso, otros periódicos habían registrado previamente testimonios parecidos. Lo que muy pocos conocen, en cambio, es que uno de ellos fue publicado por un diario argentino setenta años antes que el caso Arnold. Y que lo que se reportó en aquel entonces fue mucho más que “simples” aeronaves.

-> El descubrimiento

“Eureka! Eureka!”. El 13 de octubre de 1877, La Capital de Rosario imprimió con ese título una carta que generaría conmoción… cien años después. El autor de la misiva era un tal A. Serarg, un químico francés que quería asentar su más reciente e insólito hallazgo, realizado en la ciudad santafesina de Carcarañá.

Municipalidad de Carcarañá.

El texto comenzaba así:

Carcarañá Este. Al señor redactor de La Capital. Muy señor mío: Estamos todavía bajo la impresión de un descubrimiento que acaba de verificarse y cuya novedad debe repercutir en las cinco partes del mundo. Hace cosa de un mes yo, A. Serarg, vine al Carcarañá Este para recuperar mi salud quebrantada. En los primeros días de mi llegada dirigí mis pasos al lado de las barrancas del río, tan pintorescas por sus grandes quebradas. Cuando había andado tres millas del pueblito me hallé frente a una gran roca negra, de forma ovoide y midiendo más o menos 30 varas de diámetro en su parte más ancha por 45 varas de largo. Me extrañó sobremanera al ver tan grande piedra aislada, en medio de las llanuras. Llamó sobre todo mi atención el aspecto negruzco y vitrificado que presentaba a la vista. La examiné detenidamente, y a los pocos instantes no me quedó duda: me hallaba delante de un aerolito… pero tan colosal como pocos se han hallado hasta la fecha.

Luego, Serarg cuenta que, a los pocos días, visitó de nuevo el extraño objeto astronómico junto a dos amigos, un tal Mr. Paxton y otro tal Mr. Davis (geólogo este último), en compañía de un “peón argentino llamado José Villegas”. Los hombres, entonces, se dispusieron a agujerear el aerolito para poder “analizar las diversas materias que componían su interior”.

Con lujo de detalles, describe:

Son notables, a primera vista, las rajaduras y asperezas de las cuales han debido desprenderse pedazos considerables: la masa entera está cubierta por cierto esmalte negro, desde 3 hasta 9 ½ pulgadas de espesor. El interior contiene 5% de carbón al estado de grafito, sulfuro de hierro magnético, un carbonato de magnesia y de hierro, el cual puede considerarse como una variedad de breu merite, sustancia ésta extremadamente escasa; sílice, talco, algunos minerales complejos que no se encuentran en el tierra, por ejemplo la Sheibirsite, que es un fosfuro doble de hierro y níquel, clorito de amoníaco, sal muy volátil. Su presencia en el aerolito es una prueba que el estado candente de la superficie no ha durado largo tiempo y que el calor no ha penetrado hasta el interior de la masa, y esto es en concordancia con la poca conductividad de su composición. Por fin, contenía Cesio y algunos silicatos alcalinos que nos son desconocidos.

Pero todo eso no era nada comparado con lo que, según el relato, se toparon después:

La piedra era muy dura para agujerear y adelantábamos muy despacito, cuando, de repente, la mecha encontró un hueco y se hundió más de dos varas. Extrañando el caso, determinamos de hacer agrandar el agujero lo bastante para poder entrar en el interior de la excavación, y por hacerlo más pronto tomamos a un peón llamado Pedro Cerro. Iban seis días, antes de poder realizar nuestro deseo. Al fin llegó el momento, y Mr. John Paxton, Mr. Davis y su servidor nos bajamos al fondo del misterioso hueco.

Lo que narra Serarg a continuación, y que transcribimos completo y de manera textual, no solo humilla en cuanto impacto al mencionado caso Arnold, sino que hasta llega a competirle a la teoría conspirativa más arriesgada acerca del célebre Incidente de Roswell:

La estancia adonde bajamos era cuadrangular y medía 2 ½ varas en todos sentidos. Después de algunos segundos de exploración, Mr. Paxton lanzó un grito diciendo: “¡Davis!”. “¿Qué hay?”, contestó el interpelado. “Mirad, mirad en este rincón”, y con el dedo nos indicaba un objeto encontrado en las paredes. Nos acercamos y juzgad de nuestra emoción cuando al examinarlo reconocimos qué era:. ¡un ánfora! Llamé a José para que nos alcanzara un pico, y después de trabajar algunos minutos tuvimos la dicha de tener en nuestro poder el precioso y extraño vaso. Era esto un ánfora de metal blanco, mal trabajada (plata y cinc) toda acribillada de agujeros y con dibujos extraños. La emoción nos había cortado la palabra, nos mirábamos sin poder hablar. Por fin, pasados esos primeros momentos y después de haber dado cada uno de nosotros su opinión sobre tan extraño descubrimiento, nos pusimos a examinar otra vez y muy detalladamente la estancia, esperando hallar otro objeto. Pero fue en vano.

Golpeando entonces las paredes y el piso, nos parecía que este último sonaba hueco. Después de averiguar el por qué nos convencimos que la estancia tenía por piso una plancha de metal negro y oxidado. Tratamos de levantarla, pero todos nuestros esfuerzos fueron inútiles y tuvimos que trabajar una hora y media antes de poder mover la plancha, que medía dos varas en todos sentidos. Bajamos de nuevo a esta segunda cueva y cual no sería nuestro estupor al descubrir una tumba rectangular, perforada en el granito y llena de estalagmitas calcáreas. En el centro se destacaba un cuerpo humano envuelto en un sudario calcáreo. Era extendido como quien duerme, y apenas medía media vara y dos cuartas. Su cabeza un tanto levantada se perdía bajo una almohada de carbonato de cal, y sus piernas también desaparecían bajo la cal.

De veras, no podían creer nuestros ojos. Nos parecía ser juguetes de alguna pesadilla, pero, sin embargo, todo ello era realidad y tuvimos que someternos a la evidencia. Acordamos entonces partir al calcáreo de por medio, y atacándolo con el ácido pusimos al descubierto una momia muy bien conservada. Desgraciadamente, no hemos podido sacar las piernas sin deteriorarlas. La cabeza ha salido casi intacta. No tiene cabellos, el cutis debía ser liso y sin barba, pero ahora es arrugado y parece cuero curtido. El cerebro es triangular, la cara aplastada, en vez de nariz tiene una trompa saliendo desde la frente, una boca muy pequeña, con sólo 14 dientes: dos órbitas de las cuales el cuarto es mucho más corto que los demás. La contextura general es muy débil.

La ilustración de aquella momia.

Al lado de la momia no hemos hallado ni armas ni joyas, pero sí una pequeña chapa de plata bastante deteriorada en la cual se ve muy distintamente el dibujo de un rinoceronte, de una palma y del sol, como suelen dibujarlo las criaturas. Alrededor del sol había varias estrellas y hemos hallado muy aproximadamente las que separan los planetas Marte, Júpiter, Mercurio, Venus, la Tierra y Neptuno. Solo el planeta Marte era mucho más grande que los otros. Esta distinción acordada a Marte en daño de los demás planetas, ¿no nos demuestra con claridad el amor propio de sus habitantes? Creemos que sí, y a nuestro parecer no hay duda de que el aerolito es una ínfima porción del inmenso planeta, caída hasta nosotros por la voluntad del Todopoderoso para enseñarnos que no solo la Tierra es poblada con seres racionales.

Finalmente, y antes de firmar y datar la carta con la fecha del 12 de octubre de 1877, Serarg anunciaba:

El esqueleto del habitante planetario, el ánfora así como la plancha de plata estarán exhibidos de balde, durante mi permanencia en Carcarañá Este, en la casa de D. Francisco Ringoni, frente a la estación Central. El aerolito se puede ver en cualquier tiempo y día, pues por su gran peso lo hemos dejado en el lugar a donde por tantos centenares o millares de años había permanecido desconocido: esto es a 3 millas al Norte del Carcarañá Este, cerca de la costa, es un paseo de una hora desde la estación, por ir a verlo y volver. Invitamos a todas las personas cultas, que se ocupan algún tanto de la ciencia, para que se tomen la molestia de venir a dar un paseo, que con gusto le daremos todos los pormenores que deseen. Además, les enseñaremos también las actas que hemos levantado sobre el hecho, las cuales son firmadas por todos los vecinos del Carcarañá, y a las personas que nos hagan el pedido nos haremos un placer en obsequiarles un dibujo y una pequeña figura moldeada en yeso representando al habitante de Marte.

Como siempre, la salida es por la tienda de regalos.

-> El descubrimiento del descubrimiento

Tuvieron que pasar noventa años. Noventa años del histórico, monumental, ¡revolucionario! hallazgo de los restos de un extraterrestre y su nave espacial, nada más y nada menos que en el suelo de nuestra Patria. Noventa años sin noticias, sin saber qué fue de ellos ni de sus misteriosos descubridores extranjeros. Hasta que un periodista, también de La Capital, desenterró el único registro de su existencia.

El 15 de noviembre de 1967, el diario rosarino cumplía un siglo de vida. Un poco antes del aniversario, el redactor Manuel Acevedo se puso a revolver en el archivo del periódico, para el cual trabajaba. Escribía en la sección Deportes, pero para aquella ocasión le habían encomendado la tarea de rescatar notas interesantes publicadas durante la centuria pasada, con el fin de que fueran incluidas en un suplemento conmemorativo. En eso estaba cuando, de repente, un título llamó su atención. “Eureka! Eureka!”, leyó, y de inmediato hizo lo propio con el texto que encabezaba. Como no podía ser de otra manera, la reveladora carta de Serarg lo sorprendió tanto que, por supuesto, transcribió todas sus líneas para su próxima reedición. No obstante, y para su total decepción, la nota no fue seleccionada para el especial del centenario. Pero Acevedo la guardó y la recordó durante años.

La publicación del diario La Capital de 1877.

Poco más de una década más tarde, cuando la nota también ya había festejado su cumple número 100, recién pudo volver a ver la luz. Para ese momento, el interés por los temas ufológicos había crecido exponencialmente en nuestro país. Así que, cuando Acevedo leyó en algún lado lo que decía el “cánon” del momento, eso de que que el caso Arnold de 1947 había sido el primero registrado por la prensa gráfica, se le prendió la lamparita. Ahí mismo, les mostró a sus superiores lo que había encontrado once años atrás en aquella vieja edición de 1877 y, por fin, la historia del insólito incidente de Carcarañá fue develada al gran público nacional.

“De platos voladores y seres extraterrestres”, tituló su “refrito” La Capital el 27 de marzo de 1978. Y tanto fue el impacto que causó en la comunidad de expertos e interesados por el fenómeno que, rápidamente, decenas de investigadores pusieron manos a la obra.

Ese mismo año, distintos especialistas se acercaron a la ciudad santafesina para intentar probar la veracidad o falsedad de aquel extraordinario suceso oculto durante todo un siglo. El de mayor renombre fue el famoso ufólogo y parapsicólogo uruguayo Fabio Zerpa, quien revisó registros públicos y entrevistó a habitantes de la zona. Las conclusiones fueron parciales, pero no por eso dejaron de ser contundentes. Si bien nada ni nadie podía dar fe de la existencia de los restos hallados y descritos por Serarg, para Zerpa, como para muchos otros colegas de la época, el testimonio publicado durante la centuria pasada daba cuenta de un acontecimiento real.

La primera edición del diario La Capital en 1867.

Claro que se trataba de una cuestión de fe. No había ningún tipo de pruebas que pudiera certificarlo. Pero el llamativo lujo de detalles con el que el autor de la antigua misiva describía su hallazgo, así como algunas “coincidencias” con ciertas especulaciones ovnilógicas (según Zerpa, por ejemplo, las características físicas de la momia en el relato de aquel químico francés encajaban en una “tipología humanoide similar a la hallada en un OVNI accidentado en New Mexico”), convertían al caso en uno posible de ser real. ¿Por qué no iba a serlo, acaso? Si, total, ¿cuánto se cuestionaban otros tantos reportados? En definitiva, un misterio sin resolver más no solo no hacía daño: siempre era bienvenido.

Fue así que, gracias al célebre charrúa y a muchos otros entusiastas, Carcarañá recibió la visita de cientos de curiosos excitados por el enigma. Pero el tiempo pasó, el entusiasmo de disipó… y la farsa se reveló.

-> El descubrimiento del descubrimiento del descubrimiento

Al final, o en verdad al principio, la respuesta estaba en otra carta. Y en otra. Y en otra. Todo el misterio de la nave espacial y el extraterrestre momificado de Carcarañá fue develado gracias a una serie de misivas… escritas y publicadas trece años antes que la de Serarg en La Capital.

Un rico terrateniente local, el Sr. Paxton, había comenzado a excavar en busca de petróleo. Una mañana, el pico se recuperó sobre una roca de gran dureza; se había cruzado el tocón de aluvión, habíamos pasado un afloramiento carbonífero y estábamos trabajando en el terreno del Paleozoico. Pensamos que habíamos encontrado una vena e hicimos actuar la sonda, que trajo una especie de conglomerado formado por trampa, pórfido, cristales de cuarzo y compuestos metálicos. El señor Davis, un geólogo muy distinguido de Pittsburg, le rogó al señor Paxton que siguiera esta misa regular, y después de más de quince días de trabajo, una enorme masa algo ovoide de no sólo composición quedó al descubierto por la parte superior.

Paxton, Davis, masa ovoide… Si no les suena con esto, quizás sí con lo siguiente:

Nosotros trabajamos de noche, pero no fue hasta la tarde del tercer día que la placa de metal cedió. (…) Los asistentes no pudieron contener un grito de asombro. Tenían ante sus ojos un espacio rectangular de un metro de profundidad y dos metros de ancho, seguramente tallado en granito. El vacío estaba casi en todas partes lleno de concreciones calcáreas, especie de estalagmitas que brillaban a la luz de las lámparas. En el centro se destacaban muy claramente las formas de un hombre muy pequeño, como envuelto en un sudario de piedra caliza. (…) Aserramos a medio camino y transversalmente; rápidamente lograron poner al descubierto una momia real, admirablemente conservada, aunque un poco carbonizada en varios puntos. Los pies, muy cortos, no se podían quitar excepto si estaban gravemente dañados. La cabeza salió casi intacta, sin cabello; piel lisa, arrugada, transformada en cuero. La forma de su cerebro es triangular. Tiene un peculiar rostro en forma de cuchillo, con una especie de tronco que se extiende casi desde la frente, en forma de nariz; una boca muy pequeña, con unos pocos dientes; solo dos fosas orbitarias de las que sin duda se habían extraído los ojos, pues las cavidades estaban llenas de concreciones calcáreas. Los brazos muy largos descendían hasta más allá de los muslos; cinco dedos, de los cuales el cuarto era mucho más corto que los otros. Tiene un aspecto esbelto. La piel, quemada por todos lados, debe haber sido de un amarillo rojizo. Nosotros nos encargamos del resto de moldear a este singular habitante de mundos interplanetarios, y pronto podremos enviar dibujos del mismo.

Este texto, casi idéntico al atribuido al tal Serarg en la Santa Fe del siglo XIX (del cual solo reprodujimos fragmentos), fue publicado por el extinto diario francés Le Pays en 1864. Firmado por A. Lomon, un supuesto corresponsal del periódico en Estados Unidos, el relato da cuenta del también supuesto descubrimiento en Kansas de un aerolito que contenía en su interior una momia marciana . Y decimos “supuesto” dos veces porque no había ni Lomon, ni corresponsal, ¡ni mucho menos un alien!

Tanto la primera carta como todas las demás que se publicaron en el medio francés hasta 1865 fueron un engaño perpetrado y redactado por Henri de Parville, nombre artístico de François Henri Peudefer, célebre periodista, escritor y divulgador científico galo. Bajo el seudónimo A. Lomon, el autor construyó una sátira del mundo científico de su tiempo, y tanto fue su impacto que Pierre-Jules Hetzel, editor de Julio Verne, la publicó ese mismo año en forma de novela epistolar. El título del libro fue Un Habitante del Planeta Marte, y convirtió a de Parville en un pionero de la ciencia ficción moderna.

Por supuesto, uno de los pocos (y hasta, quizás, el único) que sabía todo esto probablemente haya sido quien plagió la historia y trasladó el engaño a nuestras pampas. Pero quien primero descubrió el fraude extraterrestre argentino y su origen, al menos de acuerdo a la información recabada por quien escribe, fue Marcelo Quiroga, compatriota, ufólogo, periodista y divulgador de la temática. En un artículo titulado “Ovni caído en Carcarañá”, en el que reproduce y cuestiona las conclusiones de investigadores que daban como posible la veracidad de lo publicado por La Capital en 1877, Quiroga cuenta que gracias a una nota de una vieja edición de la revista L´Annee Scientifique pudo dar con el texto escrito por de Parville e identificar la farsa. Pero, con el tiempo, no solo eso fue lo que detectó.

“La historia del famoso caso parecía terminada. Sin embargo, desde ese momento hasta ahora, he reunido algunos elementos más que dan forma a un fraude de características y alcances mucho mayores”, asegura el experto argentino, y prosigue: “Primeramente localicé un recorte del diario Los Andes (Mendoza) de Julio de 1965 en el que un lector daba a conocer un artículo muy antiguo del diario El Constitucional (Mendoza) del 16 de Enero de 1878, en el que se relataba textualmente el supuesto hallazgo de Carcarañá, aunque situándolo en América Central. Unos años más tarde di con el último, hasta ahora, eslabón de esta cadena. Publicado por la revista Reporte OVNI (México) en Noviembre de 1994 aparece un recorte del diario El Defensor de la Constitución (Zacatecas, México) del 20 de Julio de 1878, que reproduce textualmente el artículo de La Capital. La autora del informe de Reporte OVNI, Haydée Vázquez, hace gala de un inconcebible desconocimiento de la geografía local suponiendo que Carcarañá es una ciudad mexicana. Así, remata su obra maestra de la prosa con la siguiente frase: ‘El cadáver del ser planetario aún se encontrará en algún museo cercano a Zacatecas ¿o se habrá perdido debido al desgaste por el paso del tiempo en algún lugar desconocido?'».

Como puede verse y bien expone Quiroga, el falso hallazgo del ovni y de su correspondiente marcianito momificado no solo recorrió el mundo entero, sino que, de tanto que fue repetido, se convirtió en un verdadero mito. Uno que, estando más cerca de los 200 que de los 100 años de su nacimiento, afortunadamente pudo ser derribado. Enhorabuena.

 

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Día Internacional de la Marihuana: qué significa el código 420

Cada 20 de abril se celebra el Día Internacional de la Marihuana y la fecha esconde un anecdótico significado. Cómo nació esta efeméride

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Día Internacional de la Marihuana: qué significa el código 420
Los 20 de abril se celebra el Día Internacional de la Marihuana, fecha que esconde un anecdótico significado.

El día 20 de abril en Estados Unidos se escribe, como todas las fechas, en el formato 4/20 – primero el mes y después el día – y la historia detrás de estos números, que se convirtió en todo un símbolo, nació justamente en ese país.

Según la leyenda, en 1971 un grupo de jóvenes que asistían a la escuela secundaria de San Rafael, en el norte de California, Estados Unidos, encontró una especie de mapa dibujado a mano donde se señalaba, supuestamente, un cultivo de marihuana en Point Reyes.

Curiosos, decidieron juntarse a las 16.20, cuando terminaba el horario de clases, para ir en busca del “tesoro”.

Los cinco jóvenes, conocidos como “Los Waldos”, no encontraron dicho cultivo pero la historia que nació en Estados Unidos se replicó en el mundo y se mantuvo gracias al número “420”.

Desde entonces, el 420 es usado como código clave para los temas relacionados a la marihuana y se eligió el 20 de abril como fecha para la efeméride a nivel mundial.

Marihuana en Argentina

Desde noviembre de 2020, una nueva reglamentación de la Ley N.º 27.350 autoriza el cultivo de cannabis solamente con fines medicinales.

Para esto fue creado el Registro del Programa de Cannabis (REPROCANN) donde pueden inscribirse los pacientes con indicación médica y hayan firmado el consentimiento informado. El Registro es voluntario y los datos que se inscriben son confidenciales.

El REPROCANN dará autorización a los pacientes que acceden a la planta de Cannabis y sus derivados, solo como tratamiento medicinal, terapéutico o paliativo del dolor.

Los pacientes podrán inscribirse en el Registro para obtener la autorización de cultivo para sí, a través de un o una familiar, una tercera persona o una organización civil.

El uso recreativo del cannabis está penado por la Ley N.º 23.737 con hasta 15 años de prisión.

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Denunció a su vecino porque hace asado todos los días

El conflicto divide a dos vecinos de la ciudad cordobesa de Villa María. Uno se queja por el humo, y el otro no le hace caso y sigue a parrilla caliente. La Defensoría del Pueblo tomó el reclamo.

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Denunció a su vecino porque hace asado todos los días

Un hombre denunció a su vecino ante la Defensoría del Pueblo porque «hace asados todos los días» y con el humo molesta a las viviendas linderas.

Según publicó el portal Villa María Ya! a partir de fuentes consultadas con la Defensoría del Pueblo, el conflicto se da entre dos vecinos que viven en casas contiguas en esa localidad cordobesa.

Uno de ellos presentó una queja formal en la oficina pública tras cansarse de golpear la puerta del vecino y pedirle que deje de comer asados.

El enojo es por el humo que genera prender un fuego y que llega al patio de al lado. También hay malestar por los ruidos y las voces de los vecinos que felizmente se juntan a comer en la vivienda.

Lo insólito del tema es que la Defensoría recepcionó una queja formal y deberá tomar intervención entre las partes.

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Multimillonarios argentinos: quiénes son los empresarios más ricos del país

La revista Forbes publicó su tradicional ranking anual con los dueños de los mayores patrimonios del mundo. Los locales en una lista con 2.668 nombres

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Multimillonarios argentinos: quiénes son los empresarios más ricos del país

La pandemia de coronavirus, la invasión de Rusia a Ucrania y los mercados más lentos golpearon a los multimillonarios del mundo este año. Según el tradicional ranking de patrimonios y fortunas personales de la revista Forbes, hay 2.668 nombres en la lista, 87 menos que hace un año. En total tienen un valor colectivo de USD 12,7 billones, USD 400.000 millones menos que en 2021.

En tanto, hay siete argentinos entre las personas más ricas del mundo.

Las caídas más fuertes ocurrieron en Rusia, donde hay 34 multimillonarios menos que el año pasado luego de que Vladimir Putin invadiera Ucrania y en China, donde el gobierno tomó medidas enérgicas contra la tecnología.

Aún así, Forbes encontró más de 1.000 multimillonarios que son más ricos que hace un año. Y 236 “recién llegados” que se convirtieron en multimillonarios durante el último año. La lista la encabezan el fundador de Tesla y Space X, Elon Musk; detrás aparece el fundador de Amazon, Jeff Bezos, y completa el podio Bernardo Arnault, quien supervisa el imperio LVMH de unas 70 marcas de moda y cosméticos.

Jeff Bezos, Elon Musk y Bernard Arnault, los más ricos del mundoJeff Bezos, Elon Musk y Bernard Arnault, los más ricos del mundo

En tanto, Estados Unidos sigue liderando el mundo, con 735 multimillonarios con un valor colectivo de 4,7 billones de dólares, incluido Elon Musk, que encabeza la lista global por primera vez. China (incluidos Macao y Hong Kong) sigue siendo el número dos, con 607 multimillonarios con un valor colectivo de 2,3 billones de dólares.

Entre los millonarios argentinos figuran Marcos Galperin, Alberto Roemmers, Alejandro Bulgheroni, Eduardo Costantini, Eduardo Eurnekian y Gregorio Pérez Companc. A ellos se suma el empresario ítalo argentino, CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca (que Forbes ubica sólo entre los más ricos de Italia, país en el que su familia ocupa el puesto 12).

Este es el ranking de los argentinos:

1 – Marcos Galperin – USD 3.900 millones

Marcos Galperin es el CEO y fundador de Mercado Libre (Bloomberg)Marcos Galperin es el CEO y fundador de Mercado Libre (Bloomberg)

Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, lidera la lista de los argentinos y es el único que saltó y ganó posiciones, del lugar 1.063 en 2020 al 440 este año. Esa escalada se dio de la mano de la valoración de la compañía de la que sigue siendo presidente y CEO, en un contexto de fuerte crecimiento del comercio electrónico en toda la región.

Desde fines de 2019, el empresario vive en Uruguay con su familia. Su fortuna cayó de USD 6.100 en 2021 a USD 3.900 millones este año.

La revista destaca frases de algunos de los billionaires seleccionados. En el caso de Galperin, “Los emprendedores exitosos suelen ser obstinados, ya que crear una nueva realidad que la mayoría de la gente cree que no puede existir suele llevar mucho tiempo y varios fracasos en el camino”.

Ocupa el puesto 764 de la lista global.

2 – Paolo Rocca y familia – USD 3.900 millones

El CEO de Techint figura en la lista de Forbes junto a su hermano Gianfelice como los responsables del conglomerado global fundado por su abuelo, el industrial Agostino Rocca (Maximiliano Luna)El CEO de Techint figura en la lista de Forbes junto a su hermano Gianfelice como los responsables del conglomerado global fundado por su abuelo, el industrial Agostino Rocca (Maximiliano Luna)

Paolo Rocca es el titular del Grupo Techint, un conglomerado conformado por los gigantes del acero Ternium y Tenaris; en energía por Tecpetrol y Tenova; en construcción por Techint Ingeniería & Construcción; y Humanitas en servicios de salud.

Tiene más fortuna que el año pasado, pero perdió lugares en el ranking global: pasó del puesto 807 al 764. Para Forbes, el empresario es italiano (tiene doble nacionalidad) y por eso lo coloca en la lista de ese país, y no en la Argentina.

El CEO de Techint figura en la lista de Forbes junto a su hermano Gianfelice como los responsables del conglomerado global fundado por su abuelo, el industrial Agostino Rocca, quien “ayudó a construir la industria siderúrgica italiana en la década de 1930 y luego lanzó el Grupo Techint en Argentina en 1945″.

En total, el Grupo genera más de USD 22 mil millones en ventas anuales y emplea a unas 52.000 personas en todo el mundo.

3 – Gregorio Pérez Companc y familia – USD 2.800 millones

"Goyo" Pérez Companc«Goyo» Pérez Companc

La familia Perez Companc posee una gran diversificación de negocios, con fuerte presencia en alimentos, telecomunicaciones y energía. Aunque es un grupo muy diversificado Molinos Río de la Plata, con 14 plantas industriales, más de 2.800 empleados.

Gregorio Perez Companc construyó el conglomerado energético y lo vendió al gigante brasileño Petrobas por mil millones de dólares en 2002″, señala Forbes en la revista. Y agrega que en diciembre de 2009, renunció a su participación activa en los negocios y entregó su participación del 75% en el gigante de alimentos Molinos Río de la Plata a sus hijos.

El empresario tuvo ocho hijos con su esposa María del Carmen Sundblad Beccar Varela. Fundó la fundación Pérez Companc después de que Margarita, su hija mayor, muriera en un accidente automovilístico en la década de 1980″.

El empresario y su grupo familiar también aumentaron la facturación, y subieron en el ranking: del puesto 1.299 en 2021 al 1.096 en 2022. Su fortuna saltó USD 400 millones en ese período.

4 – Alberto Roemmers – USD 2.400 millones

Según el ranking de Forbes, Alberto Roemmers ganó USD 200 millones desde el año pasado y pasó del lugar 1.444 de la lista al 1.292Según el ranking de Forbes, Alberto Roemmers ganó USD 200 millones desde el año pasado y pasó del lugar 1.444 de la lista al 1.292

Alberto Roemmers es el propietario mayoritario de Laboratorios Roemmers, la empresa farmacéutica más grande de Argentina. La firma fue fundada en 1921 por su padre, Alberto J. Roemmers, un inmigrante alemán. Laboratorios Roemmers, que sigue siendo una empresa privada familiar, también tiene operaciones en Brasil, Uruguay y México. Produce una variedad de medicamentos, incluidos antibióticos y tratamientos antiinflamatorios”, indica su perfil en Forbes.

Según el ranking, ganó USD 200 millones desde el año pasado y pasó del lugar 1.444 de la lista al 1.292.

El empresario comenzó a forjar su fortuna en 1921 cuando se fundó el laboratorio Roemmers y dio comienzo a la farmacéutica que hoy comercializa unas 57 millones de unidades por año y tiene un 10% de participación del mercado local. Además, la familia tiene participación del 44% –junto a las hermanas Balla– en el laboratorio Gador y son propietarios de Investi Farma, otra compañía farmacéutica. A esto se le suma la distribuidora Rofina.

5 – Alejando Bulgheroni y familia – USD 1.900 millones

Bulgheroni es el presidente de PAE (Adrián Escandar)Bulgheroni es el presidente de PAE (Adrián Escandar)

“Alejandro Bulgheroni y su difunto hermano Carlos se hicieron cargo de la empresa energética argentina Bridas Corp., fundada por su padre, en 1985″, indica Forbes en su reseña biográfica.

Bulgheroni comanda Pan American Energy Group, la petrolera privada más grande del país. PAE tiene un 16% de participación consolidada en el mercado argentino de hidrocarburos, opera bloques en México y energía eólica junto a Genneia en el sur del país.

La empresa fue fundada en 1948 por su padre, Alejandro Ángel, y él la manejó por décadas junto a su hermano Carlos, quien falleció en 2016.

El empresario pasó del puesto 925 en 2021 al 1.579 este año con una pérdida de USD 1.400 millones.

6 – Eduardo Costantini – USD 1.900 millones

Eduardo CostantiniEduardo Costantini

“Después de trabajar como corredor de bolsa y ejecutivo financiero, Eduardo Costantini fundó la firma de desarrollo inmobiliario Consultatio en 1991″, aseguró la publicación de negocios.

Y destacó también que:

-“La firma que cotiza en Buenos Aires tiene desarrollos en Argentina y Estados Unidos, incluido un complejo residencial de lujo de USD 700 millones cerca de Miami”.

-“Posee casi el 70% de Consultatio, su mayor activo”.

-“También es accionista mayoritario de Consultatio Asset Management, una firma con más de USD 700 millones en activos bajo administración”.

Es el creador de Nordelta y del Malba, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

Yo hoy veo a la Argentina, un país desencontrado, sin rumbo, con falta de coraje. La dirigencia, incluyo a empresarios, sindicalistas, gobierno, la oposición, vive muy bien. Pagamos en pesos, pero tenemos dólares, es un país muy barato. Y tenemos el Estado quebrado, un nivel de pobreza tremendo, una marginación terrible”, destacó sobre el país, días atrás en una entrevista en Infobae.

7 – Eduardo Eurnekian – USD 1.500 millones

Eduardo Eurnekian, presidente de Corporación AméricaEduardo Eurnekian, presidente de Corporación América

Eduardo Eurnekian es el presidente de Corporación América. “Hijo de inmigrantes armenios en Argentina, operó primero en la industria textil. Ingresó al negocio de la televisión por cable en la década de 1980. En los ‘90 obtuvo USD 750 millones en la venta de la firma argentina de televisión Cablevisión”, destacó la revista.

Y agrega: “Con Corporación América, Eurnekian es dueños de más de 50 aeropuertos en todo el mundo, con ingresos reportados de más de USD 1.500 millones. En febrero de 2018, Corporación América Airports se hizo pública en la Bolsa de Valores de Nueva York; Su sobrino, Martin Eurnekian, es el director ejecutivo”.

En tanto, Compañía General de Combustibles, otra de sus empresas, es una productora de petróleo y gas en Argentina que opera yacimientos y oleoductos de hidrocarburos.

Ocupa el lugar 1.929 de la lista y en 2022 su patrimonio creció USD 200 millones, de USD 1.300 millones a los USD 1.500 millones que se publicaron este año

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